Para Marcos Yánez (@marcosyanez) la necesidad de correr siempre ha estado presente en su ánimo. Desde que era joven. Entonces, jugando al fútbol, ya empezó a acumular kilómetros en sus piernas. Pero el terreno de juego empezó a quedarle pequeño… Fue en ese momento cuando un amigo le animó a salir a correr por la montaña. Aceptar su invitación le abrió las puertas del trail running. “Tengo por costumbre entrenar prácticamente todas las semanas. Me afecta emocionalmente si no lo hago, me cuesta mucho seguir adelante con el día a día”, confiesa.

Este grancanario de 35 años empezó a competir en una maratón. A esa primera prueba le siguieron muchas otras marcadas por un único objetivo: hacer el mejor tiempo y posición posibles. Pero la leucemia le cambió radicalmente la vida. No porque él sufriera en persona la enfermedad, sino porque le arrebató a su padre en el año 2016. Marcos salió adelante y encontró en la solidaridad la mejor motivación para seguir corriendo.

“Cuando me enteré de la enfermedad de mi padre, escribí en un papel cómo me sentía. Lo guardé en un cajón y lo recuperé cuando falleció. Lo titulé Días grises, que es como me sentía entre tanta soledad”, cuenta. “Entonces se me ocurrió la idea de correr por países que tuvieran muchos días sin sol. Quería llevar un poco de verde esperanza a la gente que lucha contra esta enfermedad”.

3.000 donantes

Así se fue forjando el proyecto #RunforLeucemia, con el que ha recorrido parte del mundo. ¿El objetivo? Conseguir 3.000 donantes de médula. Su aventura en solitario empezó como si de un juego se tratara: haciendo girar una bola del mundo y deteniéndola con el dedo para ver cuál sería el primer lugar al que debía acudir…..

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